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viernes, 16 de marzo de 2012

Reflexiones: "dime de qué presumes y te diré de qué careces"

"Ahora, cíñete la espada, hijo mío,
¡vas voluntariamente al campo de batalla!
Si Dios quiere, regresarás victorioso a casa.
Si no, morirás como un héroe
por nuestra amada patria
y, como recompensa, te digo:
Fuiste, eres y siempre serás
un buen hijo alemán."

                                                                (Texto de la postal que utilizaban los soldados del regimiento RIR 16 "List")
                                                                                 
                                                                               La primera guerra de Hitler (Taurus, 2012)
                                                                                     Thomas Weber


"Hitler mantenía que sus años como soldado en la I Guerra Mundial fueron los más influyentes de su vida. Sin embargo, y pese a las más de seis décadas transcurridas desde su muerte, su etapa en el Frente Occidental seguía hasta ahora rodeada de misterio y presunciones infundadas.

La primera guerra de Hitler desvela por primera vez la verdadera experiencia del futuro líder nazi durante el conflicto. Haciendo uso de documentación inédita y de testimonios de sus compañeros de regimiento, Thomas Weber presenta una esclarecedora visión de la vida privada y pública de Hitler, muy alejada del mito que él mismo creó tras su llegada al poder.


 Hitler, (sentado, el primero de la derecha) con otros correos del  regimiento RIR 16 "List" , en Francia en 1915. 

El libro revela a un Hitler encargado de tareas de retaguardia, rechazado por los soldados del frente y en el que sus superiores detectaron ausencia de «cualidades de líder»; un personaje que permaneció inseguro de sus ideas hasta el final de la guerra y que ocultó, exageró y deformó sus vivencias a lo largo de su estudiada carrera.

¿Fue Hitler meramente un producto de su tiempo o una anormalidad que se escapa a toda previsión? La polémica y original obra de Weber arroja además luz sobre este interrogante que sigue desafiando a los historiadores y cuestiona la creencia unánimemente aceptada de que la I Guerra Mundial fue la experiencia crucial de su formación política e ideológica y el origen del camino que condujo de forma natural al nazismo".
                                                                                                                   
 (Editorial Taurus)

En resumen, ¡Ni cabo, ni soldado de primera línea!, como recalca El País en su artículo ¿Qué hiciste realmente en la guerra, Adolf?, del que seguidamente se transcriben algunos párrafos:

"No, no es que yo lo haya degradado. Su único ascenso fue a "Gefreiter", soldado de primera. Nunca tuvo mando de tropa, ni de un solo soldado. No se de dónde viene lo de atribuirle el rango de cabo. En Alemania se conoce perfectamente el término, probablemente es un problema de traducción a otras lenguas que ha persistido a lo largo del tiempo".

"Tampoco fue su experiencia la de un soldado de primera línea, como el propio Hitler sostuvo luego, sino que se mantuvo casi toda la guerra en un servicio menos arriesgado".


Se ha dicho que el momento fundacional de Hitler fue una visión histérica tras ser víctima de un ataque con gas mostaza en el río Lys en octubre de 1918. "Su ceguera no era física sino psicosomática y se le trató de histeria de guerra en psiquiatría y no en oftalmología, pero no está claro que ese trauma cambiara a Hitler, modificara su personalidad. Su antisemitismo, por ejemplo, no va entonces más allá de los clichés religiosos, no es para nada todavía el antisemitismo racial y radical nazi".

Weber no discute que Hitler ganó la Cruz de Hierro de Primera Clase. "Es cierto, y era algo muy raro para un soldado. No obstante, se la concedieron en un momento en que se abrió la mano para hacerla más accesible a la tropa y subir la moral. Se benefició de esa nueva política. Y en su caso fue decisiva su sumisa intimidad con los oficiales, sus conexiones; como enlace estaba cerca de la gente que era la que proponía a los candidatos para las condecoraciones. Es verdad que solo cuatro o cinco soldados del regimiento lograron la Cruz de Hierro de Primera Clase, pero significativamente solo uno era soldado de primera línea". 

En definitiva, «Weber altera sustancialmente nuestra visión de uno de los personajes más estudiados del siglo XX.» ( Norman Stone, Wall Street Journal).   















                                                                                                                 
                                                   

viernes, 27 de enero de 2012

Día Europeo de la Memoria del Holocausto

El Parlamento Europeo instauró el 27 de enero como el Día Europeo de la Memoria del Holocausto, en recuerdo a la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau (Polonia), en 1945. 


"El trabajo os hará libres" a la entrada de Auschwitz

Una buena forma de recordar y rendir homenaje a las víctimas es leer “La escritura o la vida” de Jorge Semprún, el preso 44.904 del campo de concentración de Buchenwald, situado en Weimar, la ciudad de Goethe y la cuna de la efímera República que llevó su nombre en 1919. 


Semprún en Buchenwald en 2010

El título de este excepcional libro refleja la disyuntiva a la que se enfrentó Semprún, durante 50 años, cuando intentaba trasladar a palabras el horror vivido, al verse forzosamente obligado a realizar una dolorosa elección “o la escritura o la vida” y durante mucho tiempo solo pudo elegir la vida, hasta que tras un gran sufrimiento logró “convertirse en otro para seguir siendo el mismo” y así crear esta magnífica obra que en días como hoy cobra especial valor como monumento a los derechos humanos. 

No se debe dejar de leer el discurso pronunciado por Semprún en 2010 con motivo del 65 aniversario de la liberación del campo de concentración "El archipiélago del horror nazi". 


"A cada uno lo suyo" en la verja del portal de Buchenwald

Por cierto, en Buchenwald el horror no acabó con los nazis, tras la liberación se convirtió en el Campo Especial n.º 2, bajo control soviético, otro infierno de diferente color pero con el mismo desprecio por la vida y los derechos humanos, en funcionamiento de 1945 a 1950, por él pasaron 28.455 personas de las que 7.113 fallecieron y están enterradas en fosas comunes. 

Para finalizar, recordemos las hermosas palabras de Violeta Fridman, superviviente de Auschwitz: “Quizá, y éste es mi mayor deseo, que las semillas del odio no vuelvan a brotar de nuevo, y el mundo pueda decir siempre lo que nosotros jamás nos cansaremos de repetir: NUNCA MÁS."

Me parece muy oportuno el debate abierto por la revista francesa Télérama con el artículo “Que vísteis en Auschwitz? Cada año más de un millón de personas visitan el campo de trabajo de Auschwitz y de exterminio de Birkenau produciéndose situaciones, como las relatadas en el artículo, que superan los límites de la indecencia. Yo lo visite en 1987 y pueda dar fe de ello. ¿Puede Auschwitz ser una gran atracción turística? Es un debate interesante, a mi juicio es imprescindible mantener su existencia y facilitar su visita, pero creo necesario cambiar el modelo, precisamente es un buen ejemplo el de la fundación de Buchenwald.