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viernes, 15 de junio de 2012

El acorazado Potemkim enarbola la bander roja

Hoy, 15 de junio, hace 107 años, en el mar negro, frente a la ciudad de Odessa que se encuentra en estado de excepción, el acorazado Potemkim enarbola la bandera roja, semilla de la revolución fallida de 1905 que fructificará doce años después.


La película "El acorazado Potemkin", dirigida por Serguéi M. Eisenstein, reproduce el motín ocurrido cuando la tripulación, harta de malos tratos y de ser obligada a comer alimentos en mal estado, se rebeló contra los oficiales del régimen zarista. 

La escalera de Odessa, su escena más famosa

Estamos ante una de las películas propagandísticas más influyentes de todos los tiempos y fue elegida como la mejor película de la historia en la Exposición General de Bruselas de 1958. Estamos sin duda ante una de las mejores películas de todos los tiempos, de las de visionado obligatorio, este fin de semana puede ser una buena ocasión para recrearse con el lenguaje visual de Eisenstein y su extraordinario manejo de la cámara.














lunes, 9 de abril de 2012

9 de abril de 1917: el tren sellado de Lenin un misil contra un imperio

"Pero como las agencias de noticias sólo prestan atención a la gente que habla mucho y no saben que los hombres solitarios, que siempre están leyendo y aprendiendo, son los más peligrosos a la hora de revolucionar el mundo".
                    Stefan Zweig sobre Lenin en su obra "Momentos estelares de la humanidad"



El 9 de abril de 1917, previo pacto con el Kaiser, Lenin y otros revolucionarios abandonaron Zurich en un tren precintado hacia Rusia para liderar la revolución. Stefan Zweig compara ese tren con un proyectil que alcanzó y destruyó un imperio, que destruyó un mundo. O como diría Winston Churchill "El Estado Mayor alemán dejó caer a Lenin en Petrogrado, como si se tratará del bacilo de la peste".

Ese pacto con Alemania, con su enemigo, fue justificado por Lenin del siguiente modo: 
"Cuando la revolución está en peligro no podemos caer en tontos prejuicios burgueses. Si los capitalistas alemanes son tan cándidos como para llevarnos a Rusia allá ellos. Por mi parte, acepto el ofrecimiento. ¡Iré!"