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miércoles, 16 de mayo de 2012

Reflexiones: sobre el olvidado siglo XX

En esta obra maestra Tony Judt, uno de los más importantes pensadores contemporáneos, reflexiona sobre el papel de las ideas y la responsabilidad de los intelectuales, con una inquietud de fondo, la dificultad que experimentamos para comprender el turbulento siglo pasado y aprender de él. 

Además, tal como señala Joaquín Estefanía, una reflexión recorre transversalmente el libro, como una intensa preocupación del autor: el economicismo rampante de la última parte del siglo XX. Las grandes narraciones de la Nación, la Historia o el Progreso, que caracterizaron el relato de la primera parte del siglo pasado, aparecen ahora desacreditadas, sin recuperación posible. A partir de los años ochenta, los del triunfo de la revolución conservadora, describimos nuestros objetivos colectivos en términos exclusivamente económicos (prosperidad, crecimiento, PIB, eficacia, productividad, tipos de interés, bolsas de valores, etcétera), como si no fueran sólo herramientas para alcanzar colectivamente unos fines sociales y políticos, sino pautas suficientes y necesarias en sí mismas.




"Los ensayos incluidos en este libro fueron escritos en un periodo de doce años, entre 1994 y 2006. Cubren una amplia variedad de temas —de los marxistas franceses a la política exterior estadounidense, de la economía de la globalización a la memoria del mal— y geográficamente abarcan desde Bélgica hasta Israel. Pero tienen dos preocupaciones dominantes. La primera es el papel de las ideas y la responsabilidad de los intelectuales: el ensayo más antiguo de los que se reproducen aquí trata de Albert Camus y el más reciente está dedicado a Leszek Kolakowski. Mi segunda preocupación es el lugar de la historia reciente en una época de olvido: la dificultad que al parecer experimentamos para comprender el turbulento siglo que acaba de terminar y aprender de él.

Estos temas están estrechamente interrelacionados. Y también están ligados al momento en que se escribieron. Pienso que, en las décadas venideras, la media generación que transcurre entre la caída del comunismo en 1989-1991 y la catastrófica ocupación estadounidense de Irak nos parecerá un tiempo desperdiciado: una década y media de oportunidades malgastadas e incompetencia política a ambos lados del Atlántico. Con demasiada confianza y muy poca reflexión dejamos atrás el siglo XX y nos adentramos osadamente en el XXI provistos de medias verdades egoístas: el triunfo de Occidente, el final de la Historia, el momento unipolar de Estados Unidos, el ineludible avance de la globalización y el libre mercado".

                                                                Fragmento de "Sobre el olvidado siglo XX" de Tony Judt

Tony Judt
Sinopsis:

El sentido de la Historia para construir el futuro
"Tony Judt afirma que hemos entrado en una «época de olvido». Hoy, el mundo es tan radicalmente distinto del de hace tan sólo veinte años, que hemos dejado de lado nuestro pasado inmediato incluso antes de haber podido entenderlo. No sabemos, literalmente, de dónde venimos, y el resultado de esta ignorancia creciente ha demostrado ser nefasto e incluso tiende a ir a peor.

Hemos perdido el contacto con tres generaciones de debate político internacional y pensamiento y activismo social. Ya no sabemos discutir sobre ese tipo de conceptos y hemos olvidado el papel que jugaban los intelectuales a la hora de debatir, transmitir y defender las ideas que conformaron su tiempo. En este libro, Tony Judt hace revivir aspectos clave del mundo que hemos perdido, y nos recuerda lo importantes que siguen siendo tanto para hoy como para lo que esperamos del futuro.

Judt halla sugestivos vínculos entre una asombrosa variedad de temas, desde la historia del abandono y recuperación del Holocausto, o la difícil cuestión del «mal» en la comprensión del pasado europeo, hasta el auge y la caída del papel del Estado en los asuntos públicos o el arrinconamiento de la historia en favor de la «herencia». Nos lleva más allá de lo que creemos saber para enseñarnos cómo lo aprendimos, y muestra hasta qué punto gran parte de nuestra historia ha sido sacrificada ante el triunfo del mito frente a la comprensión, de la negación frente a la memoria. Este libro es la necesaria hoja de ruta para recuperar el sentido de la historia que necesitamos con tanta urgencia.

«Sobre el olvidado siglo XX emprende una implacable disección de las ilusiones dominantes de los años de la postguerra. Un compendio, imprescindible para estos tiempos, de uno de los más grandes historiadores y politólogos de nuestra era."

Tony Judt, falleció en el año 2010, tras sufrir una durísima enfermedad por espacio de dos años (la esclerosis lateral amiotrófica ELA, más conocida como enfermedad de Lou Gehrig) continuó trabajando hasta el último día, en ese periodo escribió tres libros, su esposa Jennifer Homans (en el enlace figura su homenaje The New York Review of Books "Tony Judt: una victoria final"), describe su pensamiento del siguiente modo: 
"Tony siempre cuidó las ideas más que a nada, más que a los amigos, más que de alguna de alguna manera a si mismo. A su juicio, realmente creía, que eran más grandes que él. Él no iba a sobrevivir, pero ellas lo harían".
Y es que ese es nuestro drama actual ¡NOS FALTAN IDEAS!

Tony Judt con su esposa, sus dos hijos y un asistente médico
P.D.: No os perdáis el enlace "Tony Judt: una victoria final" explica el clima en que se escribió el libro y la lucha de Tony Judt contra la enfermedad. ¡Precioso homenaje! Una vez leído "Sobre el olvidado siglo XX" adquiere una dimensión especial. Es un libro escrito con la "memoria" porque la memoria ero lo único cierto de Tony y se aferró a ella como un salvavidas; era lo único que la enfermedad no le podía quitar. Este libro fue escrito como un compromiso entre Tony y ELA.

















miércoles, 21 de marzo de 2012

Reflexiones: lo que el economista sabe y el hombre de la calle ignora

"Las cosas importantes de la economía son las que afectan al nivel de vida de las personas: la productividad , la distribución de la renta, el desempleo... Si son satisfactorias, nada puede ir mal, pero si no lo son, nada puede ir bien.

Sin embargo, pocos asuntos de la política económica tienen que ver con estas grandes tendencias. La inflación, la competitividad internacional y los mercados financieros parecen pertenecer a otra categoría. Este libro intenta transmitir información que los economistas profesionales saben pero que el hombre de la calle ignora. Es importante comprender por qué la inflación es menos costosa de soportar y más difícil de detener de lo que piensa la mayoría de la gente; por qué el proteccionismo, aunque considerado negativo, no da lugar a depresiones; cómo la débacle de las cajas de ahorro fue provocada por una retórica mal enfocada del libre mercado. En relación con estos temas y otros, he descubierto que la simple verdad es ampliamente considerada como chocante y herética".

                                                                                             La era de las expectativas limitadas
                                                                                                              Paul Krugman


"Vivimos en una "era de expectativas limitadas", una época en la cual nuestra economía no ha marchado demasiado bien, pero en la cual hay pocas exigencias políticas de que funcione mejor".

                                                                                                                                      Paul Krugman











lunes, 26 de diciembre de 2011

China ante la "trampa de los ingresos medios"

El Banco Asiático de Desarrollo pronostica, en su último informe, para el año 2050 la siguiente distribución del PIB por áreas económicas:


Impresiona la previsión para Asia, representando un 51 % del PIB mundial, quedando Europa en el 18 % y EE. UU. en el 15 %. Dentro de los países asiáticos, China obviamente ocupa el lugar más destacado, un país con una economía que ha crecido más de un 10 % en los últimos cinco años, y que ha sacado de la pobreza a 440 millones de personas, sin apenas resentirse por la crisis financiera y todo ello sobre la base de una movilización de mano de obra con salarios bajos y un papel del Estado omnipresente con grandes inversiones en industrias pesadas y de uso energético intensivo.

China ha sobrepasado a Japón situándose como la segunda economía del mundo y la discusión se centra en determinar cuando superará a EE. UU. para alcanzar el liderazgo mundial, hay quien opina que ello tendrá lugar en esta misma década. De producirse este hecho será la primera vez que un país no occidental se convierte en la primera economía .

Pero no es oro todo lo que reluce, en el informe del Banco Asiático de Desarrollo se pone de manifiesto la imperiosa necesidad para todas las economías asiáticas de realizar reformas, para no caer en lo que el Banco Mundial denomina "la trampa de los ingresos medios", o lo que es lo mismo la posibilidad de estancamiento una vez alcanzado un determinado nivel de riqueza si no se modifica el modelo, al no poder competir con otras naciones exportadoras con salarios bajos ni tampoco con aquellas con capacidad de innovación.

Hay países pobres, ricos y de ingresos medios, para clasificarlos el Banco Mundial toma como referencia los ingresos per cápita y la horquilla para estos últimos se sitúa entre 976 dólares y 11.905 dólares. El reto para estos países es llegar a la categoría de ricos escapando de la de pobres, pero la trampa de los "ingresos medios" consiste en que se acomoden y languidezcan en esta categoría por no implementar las reformas necesarias para dar el salto. 

Como ejemplo de dicha trampa se suele tomar como referencia el caso de Brasil y Sudáfrica tal como se refleja en el gráfico siguiente comparados con Corea del Sur. Se puede comprobar como las economías de los dos primeros países se estancan durante décadas, frente a la pujanza coreana.


En ese sentido, China sigue obsesionada principalmente por el crecimiento del PIB, pero la ventaja competitiva que supone el bajo coste de la mano de obra intensiva se va diluyendo poco a poco. Así, el gigante asiático tiene precisamente como uno de sus principales problemas el del envejecimiento de su población y la reducción de la fuerza laboral, que comenzará a partir de 2020 mucho antes que en otros países asiáticos.

En esta situación también se encuentran India, Indonesia o Vietnam que tendrán que demostrar su capacidad para sortear el citado obstáculo y la desacelaración del crecimiento resultante. De no conseguir tal objetivo, tal como refleja el primer gráfico, en su parte derecha, el PIB asiático representará el 32 %, ocupando la Unión Europea y EE. UU. una posición más favorable (el 26 % y el 23 % respectivamente). Están en juego nada menos un 20 % de PIB mundial.

China debe desarrollar su capacidad de innovación para participar en el sector de los bienes de alto valor, si quiere alcanzar a los países desarrollados. El reto que tiene ante sí, por tanto, deberá centrarse en el terreno de la productividad y de la innovación, fortaleciendo sus instituciones, tanto políticas como económicas y luchando contra la desigualdad, con un mejor reparto de la renta para estimular la demanda interna como motor de crecimiento económico. Es decir deberá implantar un modelo de menor crecimiento, olvidando la obsesión por el crecimiento del PIB, pero más equilibrado y sostenible. Este cambio de mentalidad no será fácil ya que se remonta a Deng cuando afirmó que sin crecimiento económico el Partido Comunista Chino sería historia, pronóstico acertado en lo que se refiere a sus homólogos soviético y del resto de europa oriental. 

Ahora bien, una creciente clase media, objetivo necesario para la economía, demandará más voz, participación y transparencia en la asignación de recursos, quizá esto sea lo más comprometido para el modelo chino de "un país dos sistemas"; pero lo cierto es que quién se aferra a un poder absoluto suele terminar sin ninguno.

La gran paradoja es que para triunfar China deberá abandonar la fórmula que le ha funcionado también hasta la fecha.