jueves, 15 de marzo de 2012

Reflexiones: la desinformación cotidiana

"Desfigurar, dar datos falsos, minimizar las circunstancias agravantes con mensajes positivos pero inanes, desorientar deliberadamente, soliviantar o aturdir, exagerar... Todo eso pertenece al repertorio de la desinformación y en nuestra sociedad es, desde hace mucho, más que moneda corriente".

                                                                                                                                 Max Otte
                                                                                                                  El Crash de la Información


En este libro Max Otte expone los mecanismos de la desinformación cotidiana y explica como están dando lugar a un colapso social general. Además da indicaciones concretas para que los ciudadanos recuperen su soberanía sobra la información; y es que, como sostiene, solo si conseguimos entender los mecanismos de la desinformación, podremos protegernos frente a ella; y solo si cada vez más ciudadanas y ciudadanos se niegan a soportar el actual estado de cosas, podrá mejorarse.

Max Otte

La desinformación no implica, a juicio de Max Otte, que estemos manipulados por malvados extraterrestres  mediante un volumen ingente de correo basura, ni tampoco que una mafia suaba, china o siciliana haya imaginado en un remoto sótano un refinado virus informático con el que vaciar impunemente nuestras cuentas bancarias. Todo funciona más bien como en el conocido lied "la trucha" de Christian Schubart al que puso música Franz Schubert:

En un límpido arroyuelo 
nadaba alegremente 
la trucha juguetona,
veloz como una fecha. 
Yo veía desde la orilla,
sentado tranquilamente,
el baño del viva pececillo
en el claro arroyuelo.
Un pescador con su caña
se situó en la orilla
y miró a sangre fría
los zigzagueos del pececillo.
Mientras el agua siga clara,
y no se enturbie, pensé,
no podrá coger a la trucha
con su anzuelo.
Finalmente el ladrón
se cansó de esperar.
Pérfidamente enturbió el arroyuelo
y antes de que pudiera darme cuenta,
la caña dio una sacudida
y el pececillo quedó atrapado.
Yo, con la sangre alterada,
vi la presa engañada.

Christian Schubart

"Christian Schubart, preso entonces en la fortaleza de Asperg, donde pasó todo un decenio por sus críticas a las autoridades, añadió originalmente otra estrofa en la que explicaba la parábola y formulaba una advertencia a las jovencitas para que no se dejaran seducir; pero aquella moraleja pequeño burguesa sólo tenía como intención engañar a los censores de la época. En realidad, su poema aludía a comportamientos políticos.

En un arroyo transparente un pez acosado siempre puede eludir el anzuelo, pero en aguas revueltas se pesca más fácil, como saben no sólo los pescadores aficionados, sino también los gerifaltes poderosos y dominantes (...) 

(...) En una democracia real los políticos deben ocuparse de que el agua esté medianamente limpia y clara.

(...) Los poderosos dirigentes de las grandes empresas, la política y los grupos de interés forman una casta cada vez más dominante y cada vez más amurallada, que deja en la estacada a los ciudadanos". 

                                                                                                                                                  Max Otte












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